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Instituto de Estudios Hostosianos
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Literatura y sociedad: Redentores de Manuel Zeno Gandía
Vivian Auffant Vázquez
A María Santa Santa
porque me enseñó a pronunciar
la palabra “redentores” con indignación
La novela Redentores de Manuel Zeno Gandía es una obra compleja de varios hilos narrativos con las historias de diversos personajes que conducen al análisis del ambiente político de los primeros veintisiete años de dominación norteamericana en Puerto Rico. Mediante la relación de documentos legales, acontecimientos históricos y prácticas derivadas de los mismos, se integran las diversas tramas. Personajes y documentos incorporados a un tiempo-espacio, presentan una visión realista de una sociedad afectada por la injusticia, la confusión y el coloniaje. Su lectura provoca reacciones y emociones que constituyen parte del marco histórico y las mismas son punto de partida para la creación de la trama.
El tiempo-espacio correspondiente a la ocupación militar norteamericana de 1898 en Puerto Rico, destaca en la obra el sentimiento de su génesis. Presenta con intensidad, la vida de los personajes Áureo, Maledón, Antonio, Piadosa, Pedro Piedra, Valeria, Prado y Monseñor, al igual que sus circunstancias y cambios psicológicos ante el nuevo coloniaje. Para ello se une la referencia histórica sobre la que se tejen vivencias. Encontramos que la ideología estética del autor se apoya en la opinión de Galdós en su discurso a la Academica de la Lengua en 1897 cuando indica que imagen de la vida es la novel . La siguiente referencia es pertinente.
El historiador tiene que ir en pos de la verdad...Se dice que justamente la diferencia primigenia y fundamental entre historia y literatura consiste en que la segunda se permite un manejo de la realidad totalmente libre (Muria: 1998,33).
Esta obra publicada por entregas en El Imparcial entre febrero y octubre de 1925, puntualiza la importancia de la denuncia colonial. Sostenemos que la veda cuanto a su lectura, discusión y crítica corresponde a la misma censura que recibe el Partido Nacionalista Puertorriqueño por los señalamientos contra la nueva colonia. Ambos aspectos determinan que esta obra no se difundiera. Francisco Manrique Cabrera, René Marqués y Eliecer Curet la publican como libro bajo el sello de Club del Libro en 1960. Según lo que he revisado, en notas personales del autor, la novela estaba finalizada para 1916. Pero otros aspectos se sumaron a su corrección, hasta que finalmente se publica por entregas en 1925. Luego de esta fecha los acontecimientos entre el gobierno y los nacionalistas marcan la relación castrense entre los gobernantes y la colonia fijando la historia de la narración como una paralela a los hechos reales.
La historia y la sociedad puertorriqueña se reflejan en este texto y comparten posibilidades de lectura por que implican unos sucesos de consecuencias e interpretaciones múltiples. La intertextualidad es un apoyo importante en esta narración que nos conduce a una lectura histórica y al entendimiento de la sociedad respecto al momento en que sitúan las circunstancias de los personajes. El acontecer en manos de Zeno, se trastoca en tiempos y espacios simultáneos ofreciendo una visión amplia de la dinámica colectiva y de las clases dominantes.
Las eventualidades presentadas no sólo son fuente referencial del momento histórico, sino que el texto literario transforma hechos en reflexión y crea su propio juicio. Uno de los hilos de la versión presentada en el texto, trata sobre el nombramiento de un gobernador puertorriqueño. Como hecho histórico, dicha propuesta la hace hacia 1924 el Comisionado Residente Córdova Dávila, quien aspiraba a que en 1928 ocurriera el nombramiento. Tal expectativa se hace realidad años después, hacia 1946 con Jesús T. Piñero pero luego el gobernador electo es Luis Muñoz Marín en 1948. El hecho registrado impide ver la ficción del momento de creación, pues desde nuestro conocimiento, el lector relaciona como efecto inmediato la elección del gobernador. Esta es una de las explicaciones por las que no se lee esta novela, pues los pocos críticos que la han leído, la consideran subliteratura basándose en la carga histórica y política que marca la tendencia de sólo reconocer como textos literarios la ficción absoluta de los asuntos.
Al estudiar la relación historia-literatura-sociedad encontramos que el marco histórico según Grossman (1969) es el que define parte de la literatura hispanoamericana de principios del Siglo XX. Señala cuatro hechos fundamentales del siglo XIX proyectado al siglo XX: el cambio de Brasil a una República, el Movimiento Panamericanista basado en la Doctrina Monroe, la guerra Hispanocubana norteamericana y el Canal de Panamá. Los últimos tres puntos se distinguen en Redentores y en torno a ellos reflexionan Áureo del Sol, director del periódico La Patria Libre, Antonio su hijo y el tipógrafo Pedro Piedra. Áureo, personaje enmarcado en la redacción del rotativo, facilita el discurso ético-moral que mantiene el tiempo-espacio de la narración: la ocupación militar de Puerto Rico en 1898 por los Estados Unidos de Norteamérica. Esta novela es una denuncia, una politización no sólo del ámbito local sino internacional sobre la colonia de Puerto Rico, centralizando el problema PR - USA. Dice Monseñor:
Aquella colonia no había declarado guerra ni a España ni a Estados Unidos . . . Fue botín de guerra. (Redentores: 193)
Luego de examinar las relaciones entre documentos y relatos, encontramos que el tema del catolicismo en Puerto Rico, es otro de los puntos fundamentales de la ocupación norteamericana. Dicho tema nos lleva a establecer un paralelismo entre el personaje de Monseñor, la Encíclica Rerum Novarum y otros escritos de León XIII. Al estudiar la obra de los obispos católicos norteamericanos en Puerto Rico, encontramos que se hiceron señalamientos fuertes como los hechos por Moseñor William Jones, al gobierno de estos años, en cuanto al abuso del obrero y el compromiso que debía tener el estado para los trabajadores basámdose en las indicaciones del Papa León XIII. Hubo clérigos que presentaron sus opiniones sobre el gobierno norteamericano en la isla, como fue el caso de Jaime Blenk, primer obispo norteamericano en Puerto Rico de 1899 a 1906 quien era políglota y diplomático. Este obispo saca el pleito económico a favor de la Iglesia de Puerto Rico en que el nuevo gobierno la sumió y luchó contra la reducción y erradicación de las contribuciones impuestas a los templos católicos de Ponce. También reconocemos textos de Monseñor Jones en los parlamentos del Padre Nicolás y de Monseñor. Jones es un creyente práctico de las ideas de León XIII sobre el compromiso católico con las gentes y el derecho a la libertad que implica señalar las irregularidades del gobierno norteamericano en la isla. Es significativo su sermón sobre La cuestión social y económica de Puerto Rico, predicado en la Catedral de San Juan el 29 de febrero de 1920 y publicado en el periódico El Mundo el 6 de marzo de 1920.
El desarrollo del catolicismo en América, aunque contradictorio, contiene una visión amplia y entendida. Si bien la conquista y la colonización se reafirman con la evangelización en manos de los sacerdotes, también las luchas de liberación e independencia contaron con su compromiso incondicional. La memoria de estas gestas libertarias en América, mantiene un lugar para muchos nombres de sacerdotes al igual que su incondicional trabajo y solidaridad con los marginados y oprimidos. Sin embargo otra es la visión de las sectas protestantes, asunto investigado en distintos países de América. Sobre este silencio se sostiene en la narración la pugna ideológica tanto política como religiosa del nuevo gobierno interventor con los ocupados.
Hecho corroborado es que las iglesias protestantes se repartieron el territorio del archipiélago puertorriqueño a fin de completar la conquista y colonización de los amos del norte. Lo expresa el Monseñor en la obra pero a su vez nos relaciona con la prensa periodística del momento.
¿Quien gobierna la colonia? El presidente de una república. ¿A quién confió éste esa misión haciendo una traslación de poderes, derecho que no le dio el Tratado de París? A la Secretaría de la Guerra. ¿Y en cuál dependencia reside la facultad de regir la isla? En una oficina que preside un oficial del ejército. ¿Y esto no es militarismo? ¡Oh, rechacemos la hipocresía! ¡Cristo vino al mundo para renovarlo todo, para infundir a todo nueva vida! Con su advenimiento hubo redención generosa. Seamos discípulos de Cristo, debemos imitar su abnegación y practicar su doctrina. ¿De qué servimos haciendo reverencias en la mansión de los gobiernos? ...¡Cuántos motejan nuestra santa iglesia por acudir a la divinidad en busca de inspiración y ellos, sin embargo proceden, como aquí se está haciendo, como por el mandato de un derecho divino! (Redentores: 104)
El párrafo citado sintetiza la historia de Puerto Rico de fines del siglo XIX y su identidad, cultura y antigua civilización frente a Estados Unidos de América. La Carta Autonómica de Puerto Rico no logró que la isla tuviera representación en el Tratado de París que sella la ocupación. Inclusive facilitó el alegato de Estados Unidos de Norteamérica de que la isla no tenía representación legítima internacional. Igual ocurre con rechazo de los señalamientos en la Primera Comisión a Washington y la ignorancia al plan de Hostos sobre la descolonización propuesta en la Asamblea Constituyente conteida en la Liga de Patriotas .
El gobierno interventor hizo la Ley Foraker en 1900 para trasformar el régimen militar al civil pero colonial, manteniendo el control absoluto en el páis. Por estas razones en la cita anterior de la novela, destacamos en la voz de Monseñor cuando recuerda la falta de reconocimiento a la voluntad de los pueblos.
El asunto narrativo presenta varios aspectos a considerar. En primer lugar la literatura como crónica de lo que acontece -presentación que personalmente he mantenido desde 1979 respecto a la obra de Manuel Zeno Gandía, basada en la teoría de Carpentier- y la pertinencia de la novela representativa del acontecer que no desmerece el arte. Esta obra refleja la lucha de una colectividad sobreviviendo muchas veces sin saber para qué, de frente a una minoría que es la nueva burguesía o nuevos criollos que trabajan sus intereses particulares para adelantar sus propios intereses políticos.
Eta narración se refiere al espacio urbano, anticipando y reafirmando la tendencia literaria latinoamericana posterior, de 1950 a 1970, al presentar temas urbanos junto a complicaciones físicas que elaboran las complejidades de las historias. La descripción del espacio se establece en la primera línea y de ahí en adelante nos lleva por todo un mapa sanjuanero de su época. Tal estrategia literaria logra involucrar al lector del lugar; y al foráneo le lleva a conocer esa ciudad. Las novelas anteriores de Manuel Zeno Gandía –La charca y Garduña,- se desarrollan en los campos y núcleos pequeños aledaños a los pueblos; El Negocio y Redentores tienen por espacio la ciudad. No obstante en todas presenta la expresión de una clase en ascenso social con hambre de reconocimiento histórico. El narrador destaca la lucha de clases, basada en el aumento de riquezas con la élite, y denota una cultura vasta y enciclopédica, al establecer múltiples ejemplos y comparaciones como medio de presentar e interpretar los conflictos. Expresa a su vez, el desarrollo ideológico de la burguesía criolla en sus aspiricaciones de convertirse en clase dominante y refleja la frustración de no serlo sin entender que parte del fracaso es querer el beneficio sin el sacrificio.
El entendimiento de la creación zenogandiana nos remite a Carpentier (1981: 23) cuando indica que el novelista, pertenece a una especie particular: la especie de los cronistas destinados a repertoriar los acontecimientos de su época que le sean perfectamente inteligibles. Según el escritor cubano, todo el mundo vive en función de algo que ha ocurrido. Aunque algunos críticos entienden la novela desligada del melodrama, el maniqueísmo y el compromiso político, toda la América Latina está llena de melodramas; el maniqueísmo se presenta en la lucha entre opresores y oprimidos; y hablar de neutralidad política en América Latina es un absurdo. Respecto a nuestra obra, la identificamos como una denuncia ante un adormecimiento de la conciencia que impone un análisis para encontrar sentido a la existencia primero y luego a la identidad. Sin embargo no hay sentido cuando se habla de libertad en la colonia.
Manuel Zeno Gandía como cronista y periodista, elabora en esta novela un texto ilustrador de las intrigas políticas que incluyen a los gobernantes corruptos y viciosos por virtud de los acuerdos internacionales en el período militar y civil de los gobernadores norteamericanos impuestos por el Congreso Norteamericano en Puerto Rico. A tarvés de la obra se contemplan nuevas ideas sobre la situación, además de evaluar el progreso con sus ventajas y desventajas y criticar la democracia y el cosmopolitismo frente al individualismo, desde una perspectiva del ciudadano que ejerce el derecho de la libertad de prensa.
El espacio- tiempo de la redacción, presenta el movimiento de artículos periodísticos, reseñas, editoriales, noticias y análisis que permiten establecer una relación entre los acontecimientos y su entendimiento a través de las diferentes voces desde la redacción del periódico, hasta la reacción en la calle. Insertada en la práctica periodística, Redentores publicada por entregas en el diario El Imparcial de San Juan de Puerto Rico, es reflejo de la labor periodística y literaria latinoamericana desde mediados del Siglo XIX. En estos años, recipientes de la prensa marcan los estilos literarios de autores que comparten su trabajo creativo en las redacciones de rotativos, a su vez muestran la intensa actividad narrativa. Reconocemos que los espacios creados en la redacción de La Patria Libre mantienen la similitud con el texto original publicado por entregas, pues recrea ese espacio-tiempo vivo y actual que le devuelve el ritmo narrativo y la polémica de las discusiones frente a las decisiones por tomar, que imponen los diarios.
Desde el punto de vista literario, vemos una novela de tesis que reafirma lo característico del concepto del autor, al presentar un conflicto de ideologías, en especial la intolerancia política y cultural a través del problema del coloniaje subdividido en la imposición de la judicatura extranjera, la censura de los medios que ahoga las expresiones del pueblo, el idioma impuesto y el uso de la religión como parte de la necesaria colonización. La narración incorpora documentos históricos de la época en busca de una explicación racional a los hechos políticos como son: la Carta Autonómica, el Tratado de París, la Ley Foraker, la Ley Jones. Utiliza estas referencias para sustentar la veracidad de los hechos y hacer más preciso los comentarios periodísticos de los personajes relacionados con la prensa. El texto narrativo se convierte en texto periodístico por medio de la incorporación de documentos que a su vez “lee” la voz narrativa, sumado al lector implícito y a los lectores reales. El periódico es el recptor de la vida cultural y dinámica, es el medio de conciencia entre los elementos sociales. Recoge las voces de los pensantes y crean a su vez círculos de discusiones que promueven la búsqueda científica y de soluciones, la investigación y creación de nuevos temas.
La trayectoria del periodismo es significativa en la novela. No sólo se usa la referencia del espacio de la redacción sino que se insiste en la importancia del centenario de un periódico, el cual constituye un tema reiterativo llevado hasta la metáfora y el símbolo. Tres pueden ser las referencias reales del centenario según el años de la fundación de periódicos en Puerto Rico: El Investigador de 1820; Diario Liberal y de Variedades de 1921 cuya fuente principal es El Liberal de La Habana que publica noticias sobre los movimientos de independencia americana; y El Eco de 1822 que se relaciona con las Cortes Españolas. A su vez la elaboración del texto periodístico se presenta con Áureo en la redacción: amoldar la información de su periódico a ciertas exigencias de la política. La verdad de las noticias solía correr entre el público de oído a oído. Y más adelante Los periódicos no eran siempre instrumentos reflejos de la opinión pública sino portavoces privados de las banderías políticas. ( Redentores:71)
Reconocemos la labor periodística de Zeno Gandía como una constante desde 1880 cuando comparte labores con Baldorioty de Castro en La Crónica de Ponce. Encontramos que la conciencia de escritor–sociedad es una manifestación de su concepto de escritura y por ello sus fundamentos de corresponsal contribuyen al desarrollo de su narrativa. Funda en 1883 la revista científica literaria El Estudio en Ponce. En 1891 organiza la Asociación de Prensa; hacia 1891 funda el periódico La Opinión en Ponce; en 1902 compra La Correspondencia; para 1910 funda la Asociación de Prensa; en 1913 vende La Correspondencia; en 1914 es el fundador de la Asociación de Periodistas de San Juan. Según Antonio S. Pedrerira, nuestro autor usa los siguientes pseudónimos: Camilo Sarmiento, Filomena del Monte, Juan de la Casa. Esta tarea le capacita para traspolarla a un espacio imaginado de cual giran otros personajes .
Corresponde esta novela a los criterios narrativos de fines del siglo XIX "al reflejar la mayor preocupación de los novelistas que era la verosimilitud, la bondad de la imitación de la realidad con el problema anejo de la moralidad o inmoralidad del mundo representado." (Suya, 1996: 15). Zeno Gandía entendía que “No hay en la novela la necesidad de estudiar la mecánica de los hechos sino el por qué de los hechos. “(Zeno, 1924:24). El autor mezcla los factores que según él determinan la conducta fisiológica como son la herencia y el medio ambiente, añade las características de la crónica como el afán cronológico, el uso de testigos oculares y la intención moralizadora para presentar su universo narrativo ( Ramos :1972, Cap.X).
Entiendo que Zeno elaboró un texto para iniciar una reflexión sobre un problema complejo que permite otro acercamiento al texto como es el criterio historia-literatura-sociedad. La literatura es un espejo de todo, reflejo-reflecto, es inútil reducirla a un aspecto teórico -estilístico siempre lo contiene todo; aún la literatura más evasiva es circunstancial. Hay una manera de narrar en cada tiempo específico, con los personajes que viven circunstancias que los llevan a tomar decisiones antes los conflictos. Las características representativas de la época en que se elabora la acción permiten desarrollar con imaginación, lo que pudo haber sido dadas las circunstancias y acontecimientos. Las fuentes citadas- El tratado de París, La ley Foraker, La ley Jones- permiten reconstruir los hechos y aceptar la polémica que provocan. ¿Cómo conmueve lo ocurrido? ¿Cómo se acercan a las decisiones para tratar de entender lo que pasó? La realidad histórica del 1898, del doblemente colonizado puertorriqueño explica el constante olvido de su entorno y circunstancias. Existe un señalamiento - explícito en ocasiones y solapado siempre- que apunta a la esperanza del tiempo futuro pero con el agravante de no organizar el presente para realizar el propósito de la libertad y la equidad.
Dos preguntas mantienen la acción: Qué ocurrió, Cómo ocurrió. La ocupación militar, las planificaciones, los documentos para la elaboración de la historia apoyase en los documentos que son parte del legado histórico-social. La novela recoge los años de acecho del Norte a toda la América Latina como una culminación en el 98; es el buen golpe a la espera para la instauración de un estado internacional y el propio beneficio económico y político.
El autor crea personajes que recogen y posibilitan un futuro dada la naturaleza humana que se oponen a los principios y deberes de lo que debe ser; tal es el conflicto: lo que es versus lo que debe ser. El narrador analiza los acontecimientos a través de los personajes de Maledón, Áureo, Pedro Piedra, Monseñor y discurre en las ambiciones de sus naturalezas humanas, individualistas y egoístas. Tal es el camino para la cancelación del bien común que es lo fundamental para seguir el norte de un ideal.
La novela histórica requiere el elemento patriótico para hacer vivir al lector el pasado en toda su realidad. No obstante la narración de Zeno transluce la amargura de la ausencia del patriotismo, refleja la cancelación a nivel colectivo de ese sentimiento. ¿Por qué no siguió la lucha? ¿Por qué no se hizo la Asamblea Constituyente propuesta por Hostos? ¿Cuál es la importancia de la religión si no es otra manera de conquistar, de transculturar a favor del Imperio. La trama revive el momento de contrastes y abusos; una es la forma en que se vive y otra más o menos la inocencia honesta versus lo planificado.
En el caso de Redentores, la forma novelística fue la mejor manera de difundir las opiniones sobre el régimen impuesto, logra burlar la censura y calar en la opinión de las gentes que vivían los acontecimientos; ni lo histórico ni lo sociológico pueden marginarse en esta lectura. La novela es un ardid para escribir en diversos niveles, diferentes claves que llegan al mismo punto: la trayectoria del imperialismo norteamericano puede seguirse con el Tratado de París de 1898 antes y después del mismo.
La narración logra reproducir la realidad sociopolítica conformando la ideología del autor. El elemento documental fija la realidad socio histórica de Redentores. Según Zea (1976) la interpretación hegeliana era que el trabajo, y no la guerra, es el que otorgaba al hombre el verdadero sentido de la existencia; el esclavo transformado era quien creaba un nuevo orden. Todos los hombres son iguales y lo son por que son libres. Lo que el esclavo hacía para otro hombre podía hacerlo para sí mismo como hombre libre. Sin embargo al aplicar esta interpretación de Zea, encontramos que la relación amo-esclavo supuestamente superada se mantiene presente en las actitudes, pues la búsqueda de esa libertad no ha cesado. Tal es la presentación ideológica en nuestra obra la vida determina la conciencia. Los medios se han modificado pero no la dominación misma.
Zeno refiriéndose al Tratado de París, en el Capítulo III incorpora, comenta y rechaza los estatutos de los artículos 9 y 16. A través de los editoriales, el Capítulo V presenta un artículo periodístico titulado "Los derechos de la Corona" fustigando nuevamente lo ilegal y abusivo del estado colonial e indicando lo ilegítimo del Tratado de París. Estos textos, exponen lo arbitrario del Tratado de París y lo inconstitucional de las decisiones del Congreso Norteamericano sobre el gobierno militar y colonial que estableció en Puerto Rico. Estos argumentos se presentan en esta novela, publicada en 1925, ocho y diez años antes de que se llevaran como señalamiento del caso People vs Velázquez 77 F 2nd. 431, 1935 expediente 2923 (Federal Reporter 1935: 436-439). Pedro Albizu Campos es el abogado y expresa como argumento contra los cargos a Velázquez la falta de jurisdicción de la Corte Suprema de los Estados Unidos sobre los lugares de las cortes de Puerto Rico debido a lo ilegal del Tratado de París y la Ley Orgánica, estableciendo la diferencia entre "el Pueblo de Puerto Rico y la nación puertorriqueña cuyos derechos son inalienables." (Albizu Campos II, 1981: 101). Dicho tema se discutía a cabalidad desde principio de Siglo XX pero fue Albizu quien los aglutina, organiza y radica. En varios otros momentos durante la narración se denuncia la ocupación militar.
Pedro Piedra expresa una crítica acérrima:
Te agarro, te cojo, te exploto, digo que te educo, te arrebato tu lengua y hago de ti lo que me place; tal es la síntesis de nuestra situación. Y cuenta que los españoles de mucho de lo que pedíamos carecían, en tanto que la república considera en posesión de libertades y democracia e igualdades que nos niega. Antes y ahora fuimos y somos país, mas todavía, pueblo de angloamericanos que enjuician en inglés. (Redentores: 288-289)
La desilusión e indignación ante la cruenta realidad de un segundo coloniaje sostiene la acción reflejada en el título Redentores. Se lee y se pronuncia en varios tonos de rabia, ironía y crítica excluyendo el de admiración, su significado se explica a través del asunto comparativo de la obra.
Opino que hubo una trasposición del periódico Patria publicado en Nueva York entre los años de por José Martí y el puertorriqueño Sotero Figueroa. Es el órgano político de los revolucionarios cubanos comandados por José Martí y su editor Sotero Figueroa. Era la trinchera periodística para conseguir la independencia de las Antillas y el que mantenía las informaciones sobre la guerra en la Manigua. Si en Patria se presentan los discursos sobre la independencia, en nuestra novela es Pedro Piedra quien mantiene ese discurso en La Patria Libre. Podemos distinguir una sucesión de imágenes y de inferencias en estos discursos.
La censura del momento se mantiene en primer lugar al no propiciar la publicación la obra, no es hasta 1960 con el Club del Libro que se difunde eltexto. Luego la crítica literaria con otras bases como en New Criticism cancela lo importante de su lectura por considerarla cargada de elementos reales que incieden en la trama. Lo que consituye un texto literario basado en hechos pasados es el tratamiento literario, lo completa la voluntad del lector al reproducirlo en su imaginación como debió de pasar aunque haya pasado tal como lo describen.
Zeno Gandía, conocedor de procesos históricos, lector de documentos significativos, denuncia a través de la voz narrativa cuando describe la creación de los artículos periodísticos de La Patria Libre, toda una situación real pero insólita-digna de una novela histórica-como ejemplo de lo que una prensa libre debe presentar. Lo significativo en esta novela es que su base la elaboran los documentos históricos, tratados, leyes, encíclicas y hace hablar al documento; es el documento quien dice, los lectores piensan y comentan. En los libros de historia hay reinterpretaciones, la voz narrativa presenta la subjetividad de los datos pero los documentos constituyen la evidencia de un proceso que lee las especificaciones que inician, continúan y perpetúan una situación. El uso de los escritos rectifica el mandato unilateral de un gobierno totalitario.
La voz crítica oficialista por los medios o por la academia opina de la pureza del procedimiento literario. No obstante es necesario insistir en el trabajo de leer Redentores como acción o placer disciplinario y en el libre ejercicio de leer más allá de la censura. Esta novela es una denuncia a los nuevos conquistadores y de la sociedad que los acoge. A través del periodismo y su actividad analítica presenta un asunto organizado en un juego de textos insertado en diálogos y escenas de la historia de los diversos personajes y la sociedad que los contiene.
La proyección de las últimas líneas alude a la ceguera de un pueblo que sigue esperando la falsa esperanza de la promesa.
es el ponto, el Morro fulminando latigazos de rabia encadenada, aullando fúnebres salmodias, sacudiendo con furia el macizo de la colonia como para despertarla de su profundo sueño de servidumbre.
Estas últimas palabras de la novela reafirman que el tiempo no cancela el dolor de la ausencia de la libertad. La Patria Libre es el nombre del periódico que señala la lucha por el sueño todavía sin realizar, es la metáfora de la amargura y el símbolo de lo inconcluso.
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