Instituto de Estudios Hostosianos
Eugenio María de Hostos
Obras Completas
(Edición Crítica)
 Vol. 1, Literatura, Tomo I, 1988
La peregrinación de Bayoán

 

Obras Completas de Hostos:

El Proyecto de una Nueva Edición

Por Julio César López

 

Una edición crítica de las obras completas de Eugenio María de Hostos constituye una empresa inevitablemente ambiciosa que requiere enormes recursos humanos y técnicos.  Huelga aludir, por la obvia presunción de sus proporciones, a la magnitud del financiamiento.  La complejidad de una obra multifacética, hija de una mente científica y creadora, la cual se desarrolla paralelamente a una activísima vida de apostolado moral y patriótico, presenta dramáticos escollos de localización física, revisión de originales, clasificación de materiales y aclaraciones de textos, ya sea por el estudio minucioso de cada pieza o por el auxilio que pudiéramos hallar en las conclusiones de otros estudiosos.  En este último aspecto, también crecen las dificultades, pues, sin que neguemos la existencia de estudios medulares que alcanzan rango monográfico para optar a títulos académicos, debemos expresar que a Hostos y a sus obras se les ha tratado generalmente de un modo epidérmico, ambiguo, reiteradamente generalizado.

Pero aclaremos, antes que nada, aspectos cuantitativos y cualitativos de una edición crítica.  Procede subrayar que no existe una firme tradición de ediciones de tal índole en nuestro país.  Se han realizado admirables esfuerzos de recopilación de textos de grandes escritores nuestros para integrar ese caudal en la colección de varios volúmenes bajo el título de "Obras Completas".  Pero, a la vecindad del texto transcrito, no se le agrega la información, el comentario o la referencia bibliográfica que oriente al lector y al estudioso sobre la posible fuente de la idea expresada, la naturaleza del concepto vertido, el trasfondo histórico-social de un enfoque, el secreto de diversas alusiones o la referencia específica de nombres y lugares, así como un registro sistemático de materiales localizables.  He ahí el papel que cumple la edición crítica en su función educativa y en su alta misión de responsabilidad intelectual, ofreciendo claves de interpretación y precisando porciones significativas del texto.

Despejemos, pues, toda duda sobre la intención de las ediciones críticas.  Su norma es la objetividad del procedimiento indicativo.  Su propósito es destacar la importancia del autor, suministrando al lector mejores recursos para captar el alcance del texto.  Se trata, por lo tanto, de realzar, no de rebajar.  Pero, a la vez, arranca de un principio ineludible de responsabilidad intelectual, de rigor máximo en la exigencia ética de las tareas de cultura.  Porque ama esa obra que organiza y vigila en su expresión más pura, el editor crítico busca cuidarla en la autenticidad misma del texto y en las cauces que el autor ha empleado para cumplir una función comunicativa.  Crítico no es el censor que afila uñas para dar zarpazos al escrito discrepante con sus preferencias particulares o el censor que despluma por prejuicio, resentimiento  o envidia.  Crítico es el investigador que enaltece el valor de las proporciones en los textos que maneja.  Y, en este sentido, la edición crítica afina elementos de la mejor perspectiva en el abordaje de una obra que ya ha adquirido rango de "clásica" en el acervo cultural de los pueblos.  Crítico es, pues, el que, sobreponiéndose a la exclusividad de sus predilecciones, se coloca en la circunstancia misma del autor que estudia, o descubre su propia dinámica y, a tono con ella, la explica, la aprecia y la divulga.  Una edición crítica debe aspirar a ser valioso instrumento auxiliar de todo acompañante del autor en la compleja trayectoria de su obra.

A esta edición, revisada y anotada, de las Obras Completas de Eugenio María de Hostos, cuyo primer tomo lo constituye La peregrinación de Bayoán, la precede la edición príncipe, realizada en el año 1939 para conmemorar el Centenario del natalicio del ilustre maestro y patriota puertorriqueño.  Con la edición de 1939 culmina un largo y admirable esfuerzo de Adolfo de Hostos y Eugenio Carlos de Hostos para reunir, ordenar y publicar los escritos de su padre.

El acopio de estos múltiples y complejos materiales, algunos ya recogidos, para aquel tiempo, en folletos de escasa circulación, otros en libros que no fueron reeditados y muchísimos en su estado original de manuscrito o dispersos en decenas de periódicos de España y América, muestra una perseverancia que, aparte de los valores del afecto filial, merece, por su alcance cultural, un profundo reconocimiento de quienes acuden a esas fuentes hostosianas para fortalecer el esquema moral de su vida.

A los hermanos Hostos, como propulsores y ejecutores de aquel primer proyecto de Obras Completas, debemos agregar el nombre de Juan Bosh, insigne escritor  dominicano, que desempeñó en aquella jornada relevantes funciones de coordinador, clasificador de piezas documentales y acucioso participante en el proceso de revisión de pruebas tipográficas en los talleres que, en La Habana, realizaban la tarea impresora de los veinte volúmenes de la Colección.1

 El proyecto de la publicación de los escritos de Hostos había ido gestándose desde los años siguientes a la muerte del prócer en el año 1903, pero no es hasta el 11 de marzo de 1915 que la Asamblea Legislativa de Puerto Rico crea, mediante la Resolución Conjunta Número 11, "una Comisión que estudie y disponga los medios necesarios para la publicación de una edición de las obras del ilustre puertorriqueño Eugenio María de Hostos".2  Esta ley disponía que la "Comisión Editorial de las Obras de Hostos" debía compilar, revisar y ordenar las obras y escritos de Eugenio María de Hostos y "presentará su informe a la Asamblea Legislativa en su próxima sesión ordinaria, informe el cual deberá ir acompañado de un presupuesto del costo total de la edición".3

 

El informe requerido por esta Ley fue presentado el 29 de marzo de 1916 y sirvió también para redactar posteriormente otra medida legislativa sobre este asunto.  El texto de la resolución concurrente Número 11 no incluye referencia alguna a la posible relación, dentro de un término de diecinueve años, del Centenario del natalicio de Hostos.  Esta fecha, la del Centenario (11 de enero de 1939), fue aproximándose y el 14 de abril de 1938 queda aprobada, por la Asamblea Legislativa de Puerto Rico, la Ley Número 25, que anuncia su propósito en los siguientes términos:

 

"Para reconocer carácter oficial a la Junta para la celebración del Centenario del Natalicio de Eugenio María de Hostos; asignar fondos para las actividades de dicho Comité; para la publicidad de las obras de Hostos y de los juicio y críticas que sobre la personalidad y obras del mismo se hubieren publicado por eminentes escritores, y para otros fines".

 

Esta ley, que oficializa a la Junta para la Celebración del Centenario del Natalicio de Hostos y fija su aplicabilidad inmediata a fin de iniciar la impresión de las Obras Completas, fue aprobada nueve meses antes del comienzo del año centenario.  Ello permite  vislumbrar la demora en la aparición de los veinte volúmenes de la Colección; sabemos que circularon tres años después, o sea, en el 1492.5 Sus títulos son los siguientes:

 

Diario, I y II.

Páginas Íntimas, III.

Cartas, IV.

Madre Isla, V.

Mi viaje al sur, VI.

Temas Sudamericanos, VII.

La peregrinación de Bayoán, VIII

Temas Cubanos; IX.

La cuna de América, X.

Crítica, XI.

Forjando el porvenir americano, XII y XIII.

Hombres e Ideas, XVI.

Lecciones de Derecho Constitucional, XV.

Tratado de Moral, XVI.

Tratado de Sociología, XVII.

Ensayos Didácticos; XVIII, XIX y XX.

España y América, XXI.6  

 

Debemos a esta primera edición de las Obras Completas un singular aporte al conocimiento de las ideas hostosianas en el ámbito de los países que fueron escenario inmediato de las vivencias del Maestro y en otras zonas que no recibieron directamente el resplandor de su apostolado y de su sabiduría.  Esta primera colección, en gran escala, de sus escritos, circula por América y Europa, treinta y nueve años después de su muerte, acaecida el 11 de agosto de 1903 en la República Dominicana.

El acceso, en otras latitudes, de un mayor número de lectores y estudiosos, a este pasmoso caudal de vida e ideas de Hostos, renueva en unos, despierta en otros, un entusiasmo creciente para insertar al sabio puertorriqueño en las corrientes de pensamiento más significativas de la América Latina.  Numerosos ensayos y estudios, tanto biográficos como ideológicos, aparecen a partir de esa fecha, enriqueciendo la bibliografía hostosiana y ayudando a que varios libros suyos alcancen categoría de textos escolares en países hispanoamericanos.  Como resultado de la publicación de las Obras Completas y de las actividades conmemorativas del Centenario de su nacimiento, la figura de Hostos alcanza mayor relieve continental y se le coloca junto a los grandes maestros, patriotas y pensadores de América.

Creemos que es uno de nuestros deberes consignar aquí otros datos, aclaraciones y comentarios en torno a esta edición de 1939.  En el 1954, o sea, quince años después, a estas Obras Completas de Hostos se les agrega otro volumen, bajo el título de España y América,7 que presenta trabajos recopilados por su primogénito Eugenio Carlos, con lo cual el número total de la Colección asciende a veintiuno.  Los primeros veinte son publicados bajo el rubro editorial de Cultural, S.A., en La Habana, Cuba, pero oficialmente, quien debió aparecer como editora fue la Comisión Conmemorativa del Centenario del Natalicio de Hostos o el grupo de trabajo, supuestamente designado por esa Comisión: Adolfo de Hostos, Eugenio Carlos de Hostos y Juan Bosh,  "Cultural, S.A.", de La Habana, imprime, pero no edita.

Otros elementos de confusión se suman a estos datos editoriales cuando, a los treinta años de la publicación de las Obras en el 1939, aparece una edición facsimilar que, en una porción de su tirada, presenta como editor al Instituto de Cultura Puertorriqueña y, en otra, coloca bajo el mismo sello editorial a las "Ediciones Borinquen" y a la "Editorial Coquí".  Sin embargo, esta edición facsimilar, realizada en el 1969, resulta útil en cuanto ofrece una nueva oportunidad de acceso a los textos hostosianos.  Es una edición que reproduce el formato y los textos de la edición del 1939 y sólo muestra dos novedades: una breve nota preliminar del editor Emilio Colón en el volumen I y, como introducción, en el mismo volumen, el ensayo "Eugenio María de Hostos: Retrato en Miniatura", de la escritora puertorriqueña Concha Meléndez.  Carece, pues, de modificaciones sustanciales en los criterios de clasificación.  No tiene anotaciones ni los índices necesarios para abrir camino a la tarea del lector, del estudioso.

En lo que concierne a criterios sobre distribución de los textos y la adopción de títulos para los volúmenes8, estas publicaciones de 1939 y 1969 presentan las mismas características que hayan sido objeto de revisión al elaborar el nuevo proyecto de Obras Completas de Hostos. Les falta una Introducción General.  Sólo dos volúmenes tienen Índice de Nombres de Personas.  Ningún volumen tiene Índice de Títulos ni de Materias ni de Lugares.  Hay cinco volúmenes que no tienen ninguna nota al calce; entre los otros, sólo hay uno que tiene 87.  Entre los demás ninguno llega a veinte anotaciones.  En tres volúmenes, las pocas anotaciones se refieren principalmente al origen del escrito incluido, no a su contenido.

Agreguemos que ninguno de los volúmenes de estas colecciones tiene un estudio preliminar; ni siquiera lo tienen las obras con los textos hostosianos de mayor rigor intelectual como los tratados y los ensayos didácticos.  Los compiladores no indican tampoco el criterio que adoptaron para distribuir los escritos o para asignar el título de los volúmenes constituidos por colaboraciones de Hostos en publicaciones periódicas.  También resalta la ambigüedad de varios títulos: su connotación justificaría moverlos hacia otras piezas de la Colección.

En ojeada colectiva e inmediata, los mismos caracteres gráficos, representados en los títulos, no reflejan con toda fidelidad el polifacetismo de la obra hostosiana. ¡No hay tampoco Fe de Erratas en ningún volumen!

La revisión del trabajo realizado por los editores de las Obras en el año 1939 fue apuntando hacia la necesidad de establecer unos objetivos generales que contribuyeran a otorgarle carácter crítico a la nueva edición.  Frente a ese cúmulo sobrecogedor de materias tratadas en los escritos del polígrafo puertorriqueño, nos situamos en plan editorial para visualizar una nueva edición de sus Obras Completas y el ánimo acude a sus mejores reservas para situarse en el nivel de exigencia de tal proyecto, no sólo por su proyección cualitativa, sino también por su dimensión estrictamente cuantitativa.  Si la edición del año 1939 reunía textos que constituyeron, finalmente, una edición de veintiún volúmenes, una nueva distribución de escritos, con otros trabajos antes ignorados o no publicados10, y espacio adicional para prólogos, anotaciones e índices, puede alcanzar la cifra de 26 ó 28 libros.  La nueva edición se propone, como objetivo general, la fidelidad al texto original, el rigor en la distribución de materiales, la uniformidad y precisión en los títulos de los volúmenes y de los tomos y la inserción de recursos auxiliares que aclaren el texto y ayuden a elaborar elementos de juicio para una interpretación más adecuada de los escritos hostosianos.11 

Como faena, hasta cierto punto paralela o simultánea, se derivan del esfuerzo central hacia esos objetivos generales, otras actividades marginales, entre las cuales pueden figurar la actualización de la bibliografía de Hostos y sobre Hostos; una nueva Antología de Hostos que destaque otras modalidades de su enfoque de la sociedad y de la vida humana; un itinerario de su vida y su obra que facilite la representación gráfica de su trayectoria como hombre, pensador y patriota, enmarcándolo dentro de los fenómenos de cultura y de política de su época; y la cabal integración de documentos, libros y otras publicaciones, así como fotos, cuadros y dibujos, tanto en Puerto Rico, como en otros países, que vayan formando una biblioteca, especializada en el tema hostosiano.12  Esta biblioteca, erigida en centro de convergencia documental, puede ir cimentando el establecimiento de un Instituto de Estudios que sea también un organismo auxiliar en tareas investigativas de cultura puertorriqueña.  He aquí un programa básico de reafirmación de los valores de la obra de Hostos que pretendemos representar del modo más sistemático en la edición crítica de sus escritos.

Una de las directrices trazadas en nuestro proyecto editorial consiste en la incorporación de un estudio preliminar, elaborado por un especialista, a las materias tratadas por Hostos a lo largo de los volúmenes que constituyen esta nueva clasificación de sus escritos.  Tratamos, con ello, que el lector se familiarice también con elementos de juicio sobre el sentido y la vigencia del pensamiento hostosiano.  Sabemos que la experiencia directa con el texto es irremplazable, pero tampoco podemos negar la utilidad de abordajes fundados en un conocimiento más profundo de la tradición cultural que sirve de marco a la obra hostosiana y en un análisis más profundo del contenido de sus obras.  Cuando haya transcurrido el tiempo y toda la colección de estas obras esté circulando, el conjunto de esos estudios preliminares constituirá un valiosísimo acervo de diversas líneas exegéticas de la sustancia de la obra realizada por un polígrafo tan importante para la cultura hispanoamericana y universal.

El lector de estas páginas introductorias podrá corroborar, por el próximo listado de los títulos, la reestructuración de los escritos de Hostos que presenta esta nueva edición de sus obras.  Partiendo del término volumen como un concepto más genérico que tomo, reagrupamos los textos recogidos con posterioridad a libros y folletos editados en la vida de Hostos.  Fundamos esta reagrupación de ese sector de escritos en un criterio de mayor unidad temática que permita visualizar mejor la amplitud de zonas de conocimiento abordadas por el genio de Hostos.  En las glosas que acompañarán al texto en los volúmenes específicos de esta edición, procuramos aclarar los casos en que ha sido necesario realizar estas remociones de piezas documentales hacia el volumen que más corresponda a su propia índole.  De igual modo, observará el lector ciertas modificaciones de títulos, no otorgados originalmente por Hostos, sino por los editores de las obras en el 1939, con lo cual aspiramos a cumplir un requisito de precisión y claridad.  Los títulos del nuevo proyecto editorial de los escritos de Hostos son los siguientes:

 

Vol. I: Literatura

    Tomo I: Novela: La peregrinación de Bayoán

    Tomo II: Crítica Literaria

    Tomo III: Crítica diversa y otros géneros (Cuento, Teatro, Poesía).

 

Vol. II:

    Tomo I: Diario

    Tomo II: Diario

    Tomo III: Diario

 

Vol. III: Epistolario

    Tomo I: Cartas Familiares

    Tomo II: Cartas Personales

 

Vol. IV: Europa

    Tomo I: España y otros países.

 

Vol. V: América

    Tomo I: Puerto Rico (Madre-Isla)

    Tomo II: República Dominicana (La Cuna de América).

    Tomo III: Cuba.

    Tomo IV: Venezuela, Colombia, Perú

    Tomo V: Chile

    TomoVI: Argentina, Brasil, otros países

 

Vol. VI: Educación

    Tomo I: Nociones de Ciencia e historia de la Pedagogía

    Tomo II: Reformas, objetivos y programas de Pedagogía

    Tomo III: La Enseñanza Pública.  Proyectos de Ley y otros.          

    Pedagogía y Ética.

 

Vol. VII: Derecho

    Tomo I: Lecciones de Derecho Constitucional.

    Tomo II: Otras nociones de Derecho Constitucional.

 

Vol. VIII: Sociología

    Tomo I: Tratado de Sociología.

 

Vol. IX: Filosofía

    Tomo I: Tratado de Moral.

    Tomo II: Tratado de Lógica. Otros ensayos.

 

Vol. X: Idioma

    Tomo I: Gramática General. Historia del Castellano.

 

Vol. XI: Geografía

    Tomo I: Geografía General.  Los Semitas. Los Chinos.

 

Vol. XII: Geografía e Historia

    Tomo I: Geografía General. Los Semitas.  Los Chinos

 

Vol. XIII:

    Tomo I: Bibliografía

    Tomo II: Bibliografía

 

Vol. XIV: Índice General*

            *Esta información corresponde al plan de trabajo editorial de 1988.

El proyecto se revisó en mayo de 1999

La Peregrinación de Bayoán

Iniciamos la nueva edición de los escritos de Eugenio María de Hostos con La peregrinación de Bayoán porque esta novela constituye el primer libro que él publica y porque ella, bajo el pretexto de una ficción con proyecciones políticas, prefigura el itinerario de vida, de sueños, de propósitos, que habría de otorgarle al autor rango de señero apóstol y categoría de insigne sabio hispanoamericano.  En sus líneas generales, esta obra revela también al Hostos poseedor ya, a los veinticuatro años, de un dominio tal de lenguaje escrito que permite vislumbrarlo como uno de los grandes prosistas de América.

En esas páginas de La peregrinación de Bayoán es visible la impronta de una madurez interior que plasma en finas matizaciones expresivas las características del genio creador de Hostos y el estilo que habría de destacar su personalidad entre sus contemporáneos, tanto de España como de América.  Se depura más el verbo en el contorno majestuoso de su copiosa obra posterior, pero en La peregrinación ya destellan los atributos esenciales del Hostos escritor, prosa tan profunda en la elaboración conceptual como ardiente en la perspectiva humana.  La peregrinación de Bayoán configura, pues, el esquema básico de su peripecia vital, de su doloroso y resplandeciente transitar por los caminos de este mundo que fueron trasmutados, merced a su vocación moral, en los caminos de su propia conciencia.

Hemos tratado que la revisión del texto de La peregrinación de Bayoán responda a las normas derivadas del objetivo general de este nuevo proyecto de edición de las Obras Completas de Hostos.  Esta edición aspira a presentar un panorama más abarcador, preciso y articulado de esas obras.  Una de las normas fundadas en ese objetivo es mantener la fidelidad al texto original, el respeto a todas las formas expresivas utilizadas por el autor.  En ese sentido, una circunstancia poco frecuente acude para auxiliarnos.  Hostos había revisado el texto de la primera edición (Madrid, 1863) a fin de preparar la segunda (Chile, 1873) y, además, agregó un prólogo muy significativo, pues allí ofrece pistas esclarecedoras de su intención, del proceso mismo de elaboración de la obra y hasta de la resonancia de ésta en el ámbito cultural de la España de aquel momento.  No sabemos con cuánta diligencia Hostos reconstruyó en el 1873 el proceso de elaboración de su propia obra, pero sí hay evidencia de una revisión que le indujo a introducir cambios sintácticos, adjetivales y, en menor escala, estructurales, con omisiones y agregados que revelan nuevas preocupaciones de forma y contenido.  Es presumible que tales preocupaciones fuesen suscitadas por las nuevas perspectivas que abre en su vida el contacto directo, durante los últimos diez años, con la realidad latinoamericana.  Las anotaciones que hemos puesto en pie de páginas señalan estos cambios.  Lo que nos interesa subrayar es la presencia, con cierto carácter de garantía en cuanto a la autenticidad del texto de La peregrinación, que nos ofrece esta revisión hecha, precisamente, por el autor mismo.

Nuestro trabajo ha consistido en un cotejo riguroso del texto de las tres ediciones principales: 1863 (España), 1873 (Chile), 1939 (Puerto Rico).13   Tras haber observado las modificaciones del texto realizadas por los editores en el 1939, de lo cual dejamos constancia en las respectivas anotaciones, tomamos la decisión de adoptar la edición de 1873 como el texto más confiable, aunque reconocemos que ésta constituyó, para ellos también, la fuente principal de su trabajo.14  Sin embargo, debemos señalar que la edición de 1939 titula a esta obra de la siguiente manera: "LA PEREGRINACIÓN DE BAYOÁN. NOVELA", pero en las ediciones de 1863 y 1873 el título aparece así: "LA PEREGRINACIÓN DE BAYOÁN. DIARIO RECOGIDO POR EUGENIO MARÍA HOSTOS", con la única diferencia de que la primera (1863) escribe: "RECOGIDO Y PUBLICADO POR EUGENIO" ... mientras que la segunda (1873) escribe: RECOJIDO I PUBLICADO POR EUJENIO"...15 

Por otra parte, si entendemos que las señales de identidad de una obra comienza por el título, es oportuno expresar que en este caso el autor ya alude, desde el título mismo, a un "editor aparente" llamado "Eugenio María Hostos" que, como sabemos, cumple papel protagónico en la obra.16  Aclaremos, además, que ni en el prólogo de la primera edición, ni en el prólogo de la segunda, ni en el glosario llamado "Clave", también de la segunda, Hostos llama "novela" a su obra; se refiere a ella como "el libro", "este libro", "un libro", "al libro".17

Las anotaciones a La peregrinación de Bayoán alcanzan la cifra de trescientas sesenta y cinco (365); en ese total figuran diez (10) con carácter subsidiario en la secuencia numérica, ya que su naturaleza de agregado lo indica la letra a o la letra b.  Aclaremos también que diez (10) de esas anotaciones pertenecen al propio Hostos; nosotros las recogemos textualmente.

Una simple ojeada al total de las anotaciones revelará al lector la tarea ardua, larga y delicada que las he precedido.  ¿Qué nos mueve a redactar, con la minuciosidad que ello requiere, este caudal de notas al calce?  ¿Qué nos proponemos con estas llamadas tan insistentes cuando el lector va internándose en el texto sin otros reclamos que la simple familiaridad con los elementos básicos de la trama?  En otras palabras, ¿cuál es la naturaleza de esa recargada nómina de anotaciones?

La respuesta a estas preguntas podemos ofrecerla a través de la siguiente puntualización:

1. Indicar las fuentes del texto.

2. Establecer la relación del texto con las diversas corrientes de cultura que, de algún modo, allí se manifiestan.

3. Registrar cambios sintácticos, adjetivales, lingüísticos y estructurales en las distintas ediciones del texto.

4. Aclarar el sentido de vocablos empleados por el autor y sus alusiones a personas, lugares y acontecimientos.

5. Verificar coincidencias o discrepancias entre la versión manuscrita y la publicada o entre las versiones recogidas en dos publicaciones distintas.

6. Señalar otros puntos de vista sobre cuestiones planteadas por el autor.

7.  Ofrecer elementos de juicio que ayuden en el esfuerzo interpretativo del texto.

8.  Señalar posibilidades expresivas que harían más comunicables las ideas o las situaciones planteadas en el texto.

9.  Plantear problemas derivados del texto, incluyendo aquellos para cuyo esclarecimiento no tengamos aún las claves necesarias.

10. Reproducir textos omitidos por el autor en la segunda edición de su obra a fin de que el lector quede mejor ubicado para ampliar su perspectiva del texto.

11. Destacar formas expresivas y técnicas de narración que revelan el talento literario del autor.

12. Ofrecer elementos del marco histórico-social que, dentro de sus peculiaridades de estilo y concepciones, el autor refleja en su obra.

Esta edición de La peregrinación de Bayoán pone también a disposición de los lectores, además del prólogo, preparado especialmente para ella por el profesor José Emilio González y de las anotaciones redactadas por nosotros, varias secciones representan recursos adicionales para facilitar vías de acceso en numerosos pasajes a lo largo del relato y en muchos aspectos de los prólogos que Hostos redactó.  Esas secciones son el Índice Onomástico, el Índice Toponímico, el Índice de Títulos y la Bibliografía.  Constituyen un amplio registro sistemático de nombres de personas y de lugares, con datos específicos en cada caso, así como de títulos de obras aludidas en la trayectoria total del texto y las referencias de estudios y ensayos -sabemos que el registro puede ser mayor- sobre La peregrinación de Bayoán.

La magnitud de la empresa forjada por el deber patriótico de cuidar y divulgar los escritos de Eugenio María de Hostos reclama solidaridad, estímulo, colaboración.  Tiene que ser tarea colectiva, generosa y coordinada.  La constancia en ella sólo puede afirmarse en la resonancia que esa labor cotidiana vaya alcanzando en la conciencia pública.  No somos titanes para levantar solos el mundo que este proyecto representa.

Estamos dando unos primeros pasos en la renovación de una ruta destinada a la reafirmación de los valores humanos en la obra escrita del más universal de los puertorriqueños.  Y no están cerca los horizontes que la estación de hoy permite columbrar.  Es tarea mayor que compromete a esta generación que precede y sobrevive al sesquicentenario del nacimiento del Maestro.

Mientras seguimos convocando con ardiente esperanza esa entrañable voluntad para ayudarnos, en esa tregua que dispone el tránsito de un tomo a otro en las obras completas de Hostos, hemos de estrechar manos de colaboradores y, sin mucho estruendo, pero con una gratitud muy profunda, abrir paso para que sus nombres figuren en estas páginas.

El editor-jefe de estas Obras Completas quiere poner de relieve el valor del trabajo realizado por los profesores Vivian Quiles -Calderín y Pedro Álvarez Ramos como investigadores adscritos a su Oficina.  Su aptitud ha sido factor decisivo en la solución de muchos problemas.  Y su entusiasmo ha obrado muy eficazmente contra las sombras del desaliento.

Hay otros nombres que también convoca nuestra gratitud.  Dieron su mano, pusieron su corazón y fuimos beneficiarios de su constante colaboración.  He aquí sus nombres: María del Carmen Ramírez, Flavia Marichal y Norma Rosso, del Museo de Arte e Historia de la Universidad de Puerto Rico; Rafael Reyes, de la Colección Puertorriqueña, en la Biblioteca José M. Lázaro, Universidad de Puerto Rico; Luis de la Rosa y Carmen S. Arroyo, funcionario del Archivo General de Puerto Rico; María Asunción Olivar Viuda de Hostos, directora de la Sala Hostos, en San Juan; los profesores Jesús Tomé, José Ferrer Canales, José Emilio González y Leonides Santos Vargas, que han formulado muchas observaciones sobre diversos aspectos de nuestro plan de trabajo.

Julio César López

Editor-Jefe

 

Obras Completas

17 de octubre de 1987

___________

1. La contribución de Juan Bosch, en materia de culto hostosiano, no sólo compromete la gratitud puertorriqueña por su participación en la edición de las Obras Completas de Hostos en el año 1939, sino también por la excepcional dedicación de su talento como escritor y de su sensibilidad como antillano a la elaboración de dos obras, ya clásicas, en la bibliografía sobre el prócer puertorriqueño: Hostos, el sembrador (La Habana; Editorial Trópico, 1939) (publicadas también en Puerto Rico por Ediciones Huracán, 1976), y Mujeres en la vida de Hostos (San Juan de Puerto Rico: Imprenta Baldrich, 1938).

2. Véase el texto completo en el Apéndice I de La Peregrinación de Bayoán, volumen I, tomo I, de las Obras Completas, Edición Crítica, 1988.

3. Ibíd.

4. Véase texto completo de la Ley en el Apéndice II de La Peregrinación de Bayoán, volumen I, tomo I, de las Obras Completas, Edición Crítica, 1988.  Los miembros de la Junta reconocida por ley eran los siguientes: Presidente: Emilio del Toro Cuebas, juez presidente, Corte  Suprema de Puerto Rico;  Vice presidente: José M. Gallardo, Comisión de Educación, y Juan B. Soto, Canciller de la Universidad de Puerto Rico; Secretario: Luis O'Neill, Director de la Biblioteca Carnegie; Tesorero: Filipo L. de Hostos, Presidente de la Cámara de Comercio de Puerto Rico; Rafael Martínez Nadal, Presidente del Senado; Miguel A. García Méndez, Presidente de la Cámara; Santiago Iglesias Pantín, Comisionado Residente en Washington; Antonio R. Barceló, Senador.

5. Bosch, Juan. Entrevista grabada en Santo Domingo el 14 de febrero de 1986.

6. Recopilado por Eugenio Carlos de Hostos, prologado por Francisco Elías de Tejada y publicado en París, 1954.  El tamaño escogido para cada uno de estos volúmenes en el 1939 fue 8 3/4" de alto x 6 1/4" de ancho.  Sobre empastadura de color azul marino, se destacan, dentro del doble contorno cuadrado de un tenue bajo relieve, las letras doradas que configuran en la portada exterior el título general de la Colección, el nombre del autor y el título específico del volumen.

7. Eugenio Carlos de Hostos (compilador).(París: Ediciones Literarias y Artísticas, 1954).

8. Nos referimos a títulos asignados por los compiladores, no a los que fueron concebidos por el mismo Hostos para algunos de sus libros.

9. No consignaremos aquí todos los detalles de las facetas cuestionables en la elaboración de estas ediciones anteriores.  Véase, en tal sentido, el Apéndice III de La peregrinación de Bayoán (volumen I, tomo I, Obras Completas, Edición Crítica, 1988), que recoge el documento titulado: "Plan General para una Edición Crítica de las Obras Completas de Eugenio María de Hostos.  Este documento fue sometido al Comité Pro Celebración del Sesquicentenario del Natalicio de Eugenio María de Hostos, que lo examinó, impartiéndole su aprobación. 

10. En su obra Hostos en Santo Domingo (Ciudad Trujillo: Imprenta J.R. Vda. García Sucs., 1942, 2 vols.), el historiador dominicano Emilio Rodríguez Demorizi incluye diecinueve escritos de Hostos que no figuran en las Obras Completas del año 1939.  El Argentino, periódico impreso en Buenos Aires, reproduce, en serie, en el año 1873, el ensayo que escribe Hostos sobre Hamlet de William Shakespeare, pero también este periódico y otro, La Tribuna, también de Buenos Aires, inserta otros veintinueve artículos del escritor puertorriqueño que tampoco fueron incorporados en sus Obras Completas.  Hemos localizado numerosas piezas del epistolario que no aparecen en esa Colección.  Están inéditas muchas páginas que él escribió en francés para formar parte de su Diario.  Vislumbramos otros hallazgos a medida que progrese nuestro rastreo documental en fondos bibliotecarios y en archivos privados de Puerto Rico y otros países con los cuales Hostos mantuvo una relación epistolar o personal.

11. Véase Apéndice IV ( La peregrinación de Bayoán, volumen I, tomo I, de las Obras Completas, Edición Crítica, 1988), titulado: "Normas para regir la edición crítica de las Obras Completas de Hostos".

12.  Este fondo bibliotecario ha ido desarrollándose paralelamente con nuestros tareas editoriales hasta el punto de contar ya con más de doscientas piezas que representan textos muy valiosos sobre diversos aspectos de la vida y la obra de Hostos.  También hemos iniciado el acopio de obras que ayuden al investigador a conocer y entender el esquema de cultura de la época que Hostos vivió y las interpretaciones posteriores que, sobre ese esquema, han sido formuladas.

13.  Las ediciones posteriores al '39 han sido, según la información que tenemos hasta hoy, las siguientes: 1970 (San Juan, Puerto Rico, Instituto de Cultura Puertorriqueña, 319 p., "Nota Preliminar", por Francisco Manrique Cabrera); 1973 (San Juan, Puerto Rico, Editorial San Juan, 266 p., "Prólogo", por Julio César López); 1981(Río Piedras, Puerto Rico, Editorial Edil, Inc., 319 p., "Nota al Lector", por M.G.S.).

14. Es imprescindible aquí una salvedad.  No vemos como discrepante esta preferencia nuestra (la edición de 1873 como modelo) y la necesidad de mantener la actualización de la ortografía en la nueva edición que hemos preparado.  En nota próxima tratamos este aspecto de la tarea que hemos realizado con el texto de La peregrinación para la nueva edición de Obras Completas.

15. Esta discrepancia de tipo ortográfico se va a dar también en el texto completo de las dos ediciones.  Es decir, la edición de 1873 prefiere el empleo de la j y la i  latina, adoptando así las reformas, en tal sentido, sugeridas por el sabio venezolano don Andrés Bello (1781-1865), quien desempeñó funciones rectoras en la cultura de Chile, país donde residió durante los últimos treinta y seis años de su vida.  Aun cuando hemos visto como modelo la edición de 1873, preferimos, en este caso, la edición de 1863, criterio que también adoptaron, con respecto a los mismos textos de Bello, los editores venezolanos de sus Obras Completas en las décadas de 1950 y 1960.  La Comisión Editora de esas obras concluyó a tal respecto que mantener vigentes esas reformas propuestas por Bello crearía "una tremenda confusión" y que "la ortografía de uso general facilita la difusión y el conocimiento de la obra de Andrés Bello".  Pero también indica esa Comisión: "La idea principal que ha dirigido nuestro acuerdo ha sido la de pensar cuál habría sido la decisión del propio Andrés Bello, ante el empleo casi uniforme de un sistema ortográfico, ya que había siempre defendido el ideal de unidad del lenguaje y la necesidad de uniformar el sistema ortográfico; y se inclinaba ante la autoridad suprema del 'uso popular, verdadero y único artífice de las lenguas'. " (Véase Andrés Bello, Obras Completas, tomo I, Poesías, Advertencia Editorial, p.XXXI, Caracas: Ministerio de Educación, 1952.)

16.  Así lo llama el mismo Hostos.  Véase prólogo de la segunda edición en: La peregrinación de Bayoán, Santiago [de Chile], Imprenta del Sud-América, 1873, p.25; OC-39, vol. VIII, p.19.  No olvidemos, por otra parte, que Hostos, en sus escritos, habitualmente firmaba sin la de como parte de su apellido y alternaba estas cuatro formas: Eugenio María Hostos, E.M. Hostos, Eugenio María, Hostos.  En cuanto al nombre de los personajes, debemos aclarar que, en la edición de 1873, "Bayoán" no aparece acentuado; en cambio," Marién" aparece con acento en la a.

17.  No estamos pensando que esta obra no sea una novela; lo es, aunque Hostos no lo diga, pero aclaramos que él, por exclusión, adopta cierto comedimiento y parece tener reservas para adscribirla abiertamente a ese género.

 

© 2001  Universidad de Puerto Rico
Recinto de Río Piedras
Instituto de Estudios Hostosianos