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Instituto de Estudios Hostosianos
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Fiesta de la Lengua
Dedicada al Dr. José Ferrer Canales
Departamento de Estudios Hispánicos
Universidad de Puerto Rico
Recinto de Río Piedras
Abril 2006
Vivian Auffant Vázquez Ph.D.
Directora Interina
Instituto de Estudios Hostosianos
El profesor y amigo José Ferrer Canales
José Ferrer Canales pertenece a una generación que pensó, analizó y forjó el proceso intelectual puertorriqueño de principios del Siglo XX. Margot Arce, Concha Meléndez, Antonio Pedreira, José Balseiro laboraron en la formación de este intelectual junto a otros puertorriqueños universitarios de los años treinta en la Universidad de Puerto Rico. En palabras de Josefina Rivera de Álvarez, Ferrer Canales mantiene el compromiso de pensar y hacer para su Patria. El afán de las tareas investigativas muestra la dignidad de las letras puertorriqueñas, permite lograr una comparación equitativa con otras literaturas hispanas. Con este espíritu, profesores y estudiantes aportaron a los estudios literarios puertorriqueños, hispanoamericanos, ibéricos y caribeños.
La labor constante de estudiar el pensamiento y ser puertorriqueño constituía parte del ideario de estos universitarios que entendían la razón de asumir una responsabilidad con la nacionalidad y lo antillano. Contrario a lo que se ha insistido sobre esta visión de la creación artística, la misma no constituye un concepto de cultura puertorriqueña insularista, es una amplia realidad de lo que somos pero con la voluntad de mantener un destino común en la base innegociable del derecho a la libertad. Entendían la literatura como parte de la conceptuación de lo que debía ser la sociedad, nunca aislada; buscando la relación con su colectividad para el disfrute de la misma. Desde los inicios de la literatura oral hasta los gestores de visiones literarias particulares, estos maestros atendieron las diversas manifestaciones y evidencias de la literatura puertorriqueña. No pensaban encarcelar el arte para una elite, que según los grupos exclusivos- en el mejor de los casos- no quieren reconocer la capacidad artística de percepción del pueblo, ni mucho menos relacionarlo con una gesta libertaria. La labor ensayística de Ferrer permite reflexionar sobre nuestras obras, nuestra sociedad, sus repercusiones y encuentros con otros latinoamericanos y a su vez conciliarse mediante la inserción con lo universal.
Ferrer Canales asumió a través de sus cursos, en especial el Ensayo en Puerto Rico un compromiso de unión constante al estudio para atender las diversas circunstancias que en muchas ocasiones eran complicaciones de temas tanto cotidianos, políticos, sociales y estéticos. Asumía un acercamiento que permitía abordar diferentes puntos de vista y opiniones con una amplia gama de análisis propiciando un clima de entendimiento. Al elaborar las bases del ensayo marcaba las pautas del proceso de los textos. Maestro del consenso, siempre indicando que no es debilidad, sino el ejercicio del derecho a la libertad de pensamiento y palabra, de esta forma instruía con acciones el comportamiento civil. Su figura mantuvo presente lo imperativo de la unidad que tampoco es uniformidad.
El cimiento de esa conducta fue el estudio y la práctica de la obra de Eugenio María de Hostos. Adoptó un ejercicio intelectual y de proceder para cumplir con el ejemplo y su palabra. Insiste en uno de los objetivos de La Liga de Patriotas de Eugenio María de Hostos: la organización social debe ser para promulgar la formación del individuo con conciencia moral, ética y cívica que redunde en un ambiente sano y democrático. Este plan muestra la importancia de la educación en todos sus niveles para las diferentes profesiones y oficios de la colectividad. Trabajo y educación van unidos para mantener el balance económico, social y cultural de un pueblo. El estudio constante de las distintas áreas académicas, científicas y tecnológicas hace posible el adelanto de un país.
Luego de graduarse de Bachillerato en Artes en 1930, reflexiona en torno a la figura de este mayagüezano ilustre desde su salón de clase. El compromiso académico fue una constante sin dejar de lado la contribución a su familia mediante la modesta retribución de su labor pedagógica. Entiendo que su vocación fue la que conjugó su formación con el ejemplo de significativos mentores. La importancia que le atribuía a la enseñanza promueve transformar la idea en acción en la que muestra cómo se forman voluntades para conseguir la equidad, el civismo y el ejercicio de libertad que necesita una sociedad. Hacia 1936 escribe uno de los primeros trabajos sobre Hostos, en estos tempranos años de su vida presenta una conferencia estudiantil ante el Instituto Cultural Universitario sobre el libro de Antonio S. Pedreira Hostos ciudadano de América.
El pensamiento sobre el Maestro de América le lleva a escribir otro ensayo, Hostos humano en 1946. Las consideraciones derivadas de los análisis y comparaciones de las circunstancias del maestro las comparaba con las propias y las antillanas. Por ello amplía su visión con el estudio del cubano Enrique José Varona, objeto de su disertación de grado de Maestría en Arte que culmina en 1944 con su estudio La obra literaria de Enrique José Varona.
La tarea de enseñar las ideas respecto a las circunstancias, lo mantuvo en los momentos más difíciles como fue el exilio obligado luego de su expulsión de la Universidad de Puerto Rico en 1947. No obstante, según sus propias palabras sin ello no hubiera calado en el pensamiento hostosiano, ni entendido lo universal del prejuicio racial, ni lo constante del prejuicio de clases ni de género. Con esa lucidez mantiene su labor que consistía en hacer conciencia y abrir mentes para que se entendiera lo absurdo de estas diferencias que con voluntad, respeto a la persona y la elaboración del derecho cada quien puede contribuir a mantener el lazo social y de identidad que permite a los pueblos superar las crisis en unión, no en uniformidad. Sabía lo necesario de superar la penuria para conjurar el camino de la migración forzada, conocía las implicaciones del desarraigo en sus más dolorosos aspectos. En los momentos que vive en el sur de Estados Unidos, estudia la literatura inglesa y escrita en inglés en la cual analiza los fundamentos del ideario de los nuevos libertadores del siglo XX: Martin Luther King, Mahatma Gandhi y Nelson Mandela.
Ferrer Canales mantiene la responsabilidad de su formación mediante el examen y la investigación y concluye con El pensamiento político de Enrique José Varona su tesis doctoral de la Universidad Nacional Autónoma de México en 1952. El ejemplo de acción de Varona le atrae y consigue reafirmar el ejercicio de la palabra con la acción. Dos referencias de su libro Imagen de Varona nos dan la clave para entender la importancia de esta figura en su formación intelectual: enemigos de la libertad es el espíritu de jacobinismo, la intolerancia e intransigencia. El cometido de Ferrer era ampliar la discusión sobre los temas para que nos pudiéramos oir y entender las diferencias que no deben llevarnos a darnos las espaldas. Por eso insiste en citar al maestro Varona: enseñar es alumbrar. Enseñar con amor es iluminar siempre la vida. Ferrer concluye que Varona ha sido un noble educador que al igual que Hostos ha sentido la urgencia social. Ahondar en este intelectual cubano le permite distinguir la obra de José Martí y compararla a su vez con Hostos. Estos dos apellidos sirven de título a un ensayo que a su vez conduce a múltiples exposiciones que tratan la comparación de estos antillanos. Temas comunes como: el magisterio, el antillanismo, la libertad, los derechos humanos, permitían evaluar la razón de la vida y el propósito de la existencia de cualquier persona, además de las demandas de la vida diaria. A estos forjadores de pueblos, había que mantenerles su voz viva, esa fue parte de la tarea magisterial de Ferrer Canales. Tenía que volver a decir sus palabras para rescatar la conciencia dormida de los todavía colonizados.
En cuanto a sus investigaciones, los hallazgos en las obras de los egregios, los compartía con sus discípulos, con sus colegas, con la academia. Enseñaba la responsabilidad de la investigación para que cada quién presentara lo estudiado, hiciese su juicio propio, enseñaba a pensar, a reconocer las aportaciones de otros y a hacerse responsable de las palabras. Su curso sobre Martí abre las puertas a indagaciones de varios niveles interdisciplinarios al igual que el curso sobre Hostos. Esta aportación al pensamiento y al desarrollo de las letras antillanas enriquecieron mentes estudiantiles y afincaron la contribución intelectual del departamento en el cual laboró mediante el estudio minucioso, la investigación y la divulgación de la obra literaria y social de estos antillanos.
Su palabra ejercida siempre para la defensa de la Patria daba ánimo aún aquellos que murmuraban sobre su extensión y tono. En los momentos en que la desilusión y el individualismo es la excusa de muchos para llegar al fondo del cinismo, alzaba la voz del ideal patrio y de los demás nobles compromisos del bien común para retomar el rumbo del ideal de convivencia. Mente lúcida, conocedora de la conducta y debilidades humanas, mira con reflexión esperando como dijera Domingo Marrero el hombre es posibilidad pura recordando los más profundos afectos y comprensión, no sin antes exponer las alternativas para mantener la nobleza de las acciones. Aceptaba a cada quien con los defectos, no los miraba ni los marcaba, como buen maestro señalaba lo positivo y avivaba la posibilidad del crecimiento de las capacidades. Por ello sus palabras se aceptaban.
El estudio sobre Hostos alcanzó otros caminos en los cuales coincidió con otros intelectuales, como señala Manuel Maldonado Denis en las palabras iniciales de La peregrinación de Bayoán de las Obras Completas Edición Crítica. La gestión activa y desinteresada de quienes por muchos años , se echaron sobre sus hombros la ingente labor de recatar del olvido la obra del Maestro mayagüezano: Francisco Manrique Cabrera, Josemilio González, José Ferrer Canales, Julio César López, Eugenio Fernández Méndez . Las investigaciones y hallazgos se unieron a trabajos anteriores de sus hijos, principalmente Eugenio Carlos y Adolfo quienes conservaron y divulgaron su obra. Igual reconocimiento tiene la labor de Juan Bosch quien junto a sus hijos, hicieron la primera edición de las Obras Completas de veinte volúmenes en el Centenario de su nacimiento en 1939.
En 1988 el comité timón compuesto por Manuel Maldonado Denis, José Ferrer Canales, Carmelo Delgado Cintrón Carlos Eugenio de Hostos, Serapio Laureano Molina, Ricardo Cobián Figueroux, José Luis Méndez, Julio César López y Miguel Santiago Santana organizan el acto de Sesquicentenario de Eugenio María de Hostos. La Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras y su entonces Rector Dr. Juan Fernández asumen el compromiso institucional de la publicación de las obras completas edición crítica bajo el cuidado de Julio César López, Vivian Quiles Calderón y Pedro Álvarez Ramos; de esta manera se incorpora el Instituto de Estudios Hostosianos a la Universidad de Puerto Rico
El significado del estudio de estas figuras conduce al conocimiento y entendimiento de altos ideales en una sociedad que debe desarrollar una organización que garantice la vida en un estado soberano. El estudio de José Martí muestra el lado de la acción asumida por un pueblo. El trabajo con Hostos tiene la importancia de haber cimentado una referencia vital para el análisis continuo de la sociedad puertorriqueña.
Su labor investigativa, intelectual y erudita la continúa luego de la jubilación con el trabajo constante en el Instituto de Estudios Hostosianos ejemplo de labor erudita y patriótica que compartió con el pueblo a través de publicaciones, conferencias, charlas. Presente en los actos del 11 de enero sólo faltaba por causas de quebrantos de salud o como en el 2004, cuando visita la Isla de la Guadalupe porque era el lugar que le faltaba en las Antillas para hablar de Hostos y de Martí.
A su vez, ejerce como profesor en el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe manteniendo contacto con nuevos discípulos para enseñarles el valor de estudiar sistemáticamente la realidad cultural de Puerto Rico y de los pueblos caribeños con el propósito de destacar sus valores culturales, promover el aprecio y la ayuda para enriquecer y a divulgar los análisis, lo que llamaba la zapata del estado soberano.
Su vida es una digna, comprometida con la libertad de pensamiento, con conciencia del prójimo y de su pueblo. Por eso finalizamos con la cita que siempre incluía en sus presentaciones: Hagamos por sobre la mar a sangre y a cariño, lo que el fondo de la mar, hace la cordillera de fuego andino. José Martí
Muchas gracias.
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